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EL TAROT a través de lo espiritual

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Los arcanos mayores a través de lo espiritual Primer ciclo El loco representa el espíritu del recien nacido el cual no ha adquirido conciencia de si mismo, estando en el mar del inconsciente. El mago indica el primer destello de conciencia, la voluntad dirigida a la intuición, sentimiento, percepción y pensamiento. La sacerdotisa, la emperatriz, el emperador y el papa serian el animus y anima arquetipos internos o representaciones inconscientes animus a la parte masculina de la psique de la mujer, y ánima a las cualidades femeninas de la psique del hombre. La polaridad masculina implica movimiento, es la acción de engendrar, de penetrar, la capacidad de explorar el mundo y de ir en busca de lo que se quiere. Es la iniciativa, la lógica, la mente. La polaridad femenina es la capacidad de entrega y de receptividad, la ternura, fecundidad, contemplación e intuición. El cuerpo frente al espíritu. El enamorado ilustra el desarrollo psíquico, la primera elección entre la madre y el nuevo objeto, entre lo seguro y lo desconocido. La fuerza progresiva. El carro significa la máscara o vehículo que el individuo se pone como persona para adaptarse al mundo exterior. La justicia muestra la voz de la conciencia que sucede a la construcción del ego y que exige restablecer el equilibrio entre la conciencia y el inconsciente todo a favor del desarrollo del “yo”. El ermitaño señala el proceso de autoexamen que sucede al reclamo del equilibrio. Rueda de la Fortuna marca el punto de transición en que culmina la primera etapa ya que se ha logrado la madurez física y comienza la decadencia exterior que coincide con el paso a la introspección. Segundo ciclo La fuerza muestra el buscador enfrentado a las fuerzas pasionales, dominándolas sobre la sublimación (comportamiento socialmente maduro y aceptable) El ahorcado expresan el resultado de la sublimación, dejando de lado todo logro exterior por los valores espirituales. La muerte representa la transformación purificadora, la muerte del ego en su primera fase. La templanza muestra el nuevo centro provisorio de personalidad en la cual la fuerza del inconsciente mana libremente a la conciencia. El demonio muestra los peligros del inconsciente apareciendo como fuerza ciega y arrolladora, y si un hombre no perece en este enfrentamiento la etapa siguiente será de destrucción de los bloqueos. La torre representa la destrucción de esos bloqueos. Es la superación del ego que se derrumba con todas sus defensas. La estrella señala el brillo de la conciencia superior que despunta como guía en el camino hacia sí mismo y que debe pasar por la prueba de fe. La luna representa la noche del alma y el hombre no puede apelar a sus sentidos o a su razón. El sol muestra la conciliación de los opuestos (consciente e inconsciente) como gemelos posibilitando el renacer de la personalidad. El juicio que manifiesta en su integración la totalidad psíquica y la realización de “uno mismo” en El mundo. NAMASTE Alejandra Giammarino
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