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TAROT

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Los orígenes de las cartas del Tarot están inmersos en el mito y el misterio. Un mito sugiere que los primeros cristianos usaban cartas de historias, que luego se convirtieron en el tarot para difundir la historia de Cristo bajo las narices de los romanos. Sin embargo, esta historia carece de fundamento y ha sido desmentida por lo que sabemos de la historia real del tarot.Los naipes, importados a Europa desde Egipto, consistían de cuatro palos similares a aquellos que seguimos viendo en el tarot hoy en día: copas, espaldas, bastos (o bastones) y monedas. Ya en 1227 d.C., se le atribuyó el significado simbólico a ciertas cartas, algunas de las cuales empezaron a tomar nombres como "El Sol" y "La Luna", etc. El relacionar simbolismo con las cartas anunció el desarrollo de las cartas del triunfo. Los ocultistas sugieren que esta evolución del tarot coincide cercanamente con la Cábala y la Inquisición y que el simbolismo arraigado en el tarot es realmente los restos ocultos de la Europa pagana que luchaba por sobrevivir.
Los mazos de tarot modernos, tal como los conocemos, aparecieron en Italia en el siglo XV como una serie de obras de arte intrincadamente pintadas usadas para jugar juegos de cartas. Estas barajas consistían de un número de cartas variable y no se crearon específicamente para la adivinación.
No fue sino hasta los siglos XVIII y XIX que el tarot fue tratado con entusiasmo por las sociedades ocultistas y esotéricas para su uso en la adivinación. Un clérigo suizo llamado Antoine Court de Gébelin escribió un tratado llamado Le Monde Primitif (El Mundo Primitivo) que conectaba las imágenes del tarot de Marsella con los misterios de Isis y Thoth, por lo tanto siempre uniéndolos a ambos (Aleister Crowley tomaría esto en cuenta luego al crear su propia baraja Thoth). De Gébelin hizo muchas afirmaciones en lo referente a la conexión existente entre los triunfos del tarot y Egipto, las cuales fueron desmentidas luego por los egiptólogos.
En 1785, el ocultista francés Eteilla (Jean-Baptiste Alliette) se convirtió en el primer adivino del tarot profesional. Él popularizó el uso del tarot como una herramienta de adivinación para una amplia audiencia, y fue el primero en desarrollar y publicar una serie de correspondencias, uniendo las cartas con la astrología, los cuatro elementos clásicos (tierra, fuego, agua, aire) y los cuatro humores (bilis negra, bilis amarilla, sangre y flema). Estas correspondencias son todavía útiles en la actualidad.

Los mazos del tarot moderno contienen 78 cartas, desglosados en dos secciones, el Arcano Mayor y Menor (términos modernos usados sólo en relación al tarot utilizado con fines de adivinatorios).

JUNG Y EL TAROT

Con el tiempo, muchos grandes pensadores han añadido un entendimiento más profundo a las cartas del tarot. Carl Jung conectó la simbología de los triunfos con arquetipos, concluyendo que el tarot puede jugar un papel importante en el psicoanálisis. De acuerdo con las teorías de Carl Jung, las cartas del tarot, en particular los Arcanos Mayores (las primeras 22 cartas de la baraja) se pueden utilizar durante el análisis psicológico.
Jung creía que el simbolismo contenido en el Tarot puede ser de gran utilidad para los seguidores de la psicología analítica. Mediante el uso de una selección de las cartas para crear una historia, los símbolos se pueden relacionar con el problema que se discute.
De los 22 naipes que son los Arcanos Mayores, muchos pueden ser inmediatamente identificados con los arquetipos de Jung.
En el ejemplo antes citado, la emperatriz, con la barriga hinchada y las imágenes de la naturaleza se identifica fácilmente como la madre, mientras que el sumo sacerdote y el ermitaño al mismo tiempo pueden ser identificados como los reyes magos ya que ambos se refieren a la sabiduría y el conocimiento. Jung considera la personalidad como una serie de capas.
Según Jung, el ego es el centro de la conciencia, mientras que el Sí mismo es el centro de toda la personalidad en su conjunto.
Jung afirma que cada individuo comienza con una sensación de plenitud o integridad. 
Pero a medida que el individuo crece, la conciencia del ego emerge en las diferentes experiencias que uno tiene en la vida.

La Persona: La cara se presenta al mundo

La sombra: La parte de nosotros no reconocida pero que sin embargo, existe

El Auto: La esencia de la psique, lo que permite al individuo

El Anima: La imagen femenina en la psique masculina

El Animus: La imagen masculina en la psique femenina.

Desde este enfoque, las imágenes del tarot se transforman en un reflejo de nuestra experiencia interna, y, a medida que las exploramos, podemos empezar a observar cómo se expresan en nuestra vida cotidiana, aportando orientación para la continua renovación de la existencia.Sus imágenes pretenden plasmar cómo cada arquetipo interactúa con los demás y la forma en que el tarot se puede ver como un espejo de la condición humana. Cada una de las veintidós cartas de Triunfo o Arcanos Mayores, representa uno de los “arquetipos del inconsciente colectivo” descrito por Jung.

La lectura del Tarot, además de ser un excelente y siempre vigente medio de autoconocimiento, posibilita la progresión terapéutica y orientadora, a la que solo se llega cuando se entra en el corazón del otro. Uno comienza a correr el velo tras el cual se esconden las maravillas de ese rincón emocional y toma un contacto muy íntimo y profundo con el corazón del consultante, por eso, es importante tener afinidad con el tarotista.

Alejandra Giammarino

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